miércoles, 20 de noviembre de 2013

Reportaje. Especial Vía Crucis Extraordinario del Santísimo Cristo del Descendimiento (II).

La campana de la Hermandad de la Soledad, situada en el campanario de la torre de nuestra Iglesia Parroquial, tañía en toque de duelo en la sobremesa del domingo 3 de noviembre, congregando a los fieles que asistirían al histórico momento donde, muchos hermanos de la Soledad, trasladarían a la imagen titular, el Santísimo Cristo del Descendimiento, al Cementerio Parroquial San José de nuestra localidad para celebrar el Vía Crucis Extraordinario que con motivo del Año de la Fe,  la Cofradía propuso a la Parroquia.

Con una puntualidad británica, a las 16.30 h. empezó a desfilar desde la Parroquia Santa María la Mayor la comitiva, encabezada por la Cruz de Guía de la Hermandad escoltada por dos faroles y seguida de dos filas de feligreses pertenecientes a los distintos grupos que conforman el Consejo Parroquial, portando cirios negros. La presidencia, encabezada por el Hermano Mayor de la Hermandad, D. José Antonio Bermudo y por nuestro Cura Párroco, D. Manuel Ávalos, acompañados por dos miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad. 





Precediendo las andas de la imagen, portadas por hermanos, costaleros y devotos del Cristo, un cuerpo de acólitos, mientras que una capilla musical compuesta por músicos pileños, interpretaba principalmente motetes gracias al sonido del clarinete, fagot y oboe. 



Tras las andas del Santísimo Cristo, numerosos fieles y devotos, algunos con cirios de promesas, acompañaron a la imagen por el recorrido que la llevaría hasta el Cementerio. Todo el recorrido en sí fue único y memorable, puesto que el Señor transitó por algunas calles inusuales y a plena luz del día, teniendo en cuenta que durante la procesión del Viernes Santo lo hace en su urna y en plena noche. 





El cortejo transitó por la calle Obispo Jesús Domínguez, popularmente conocida como calle Nueva y ante la Residencia de Ancianos "Cristo Rey", algo inédito como así lo fue el transitar por delante de las puertas de la Ermita de Nuestra Señora de Belén, situación que no se repetía desde el Viernes Santo de 1996 cuando, debido a las inclemencias meteorológicas, la Cofradía acortó el recorrido transitando el paso de Cristo por delante de la Ermita camino de la Parroquia. 



Las campanas de Belén tañeron de luto, anunciando la llegada del cortejo a las inmediaciones de la Ermita. Miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad de Belén recibieron al Santísimo Cristo del Descendimiento a su paso por delante de las puertas principales de la Ermita, con dos varas y el estandarte corporativo.

Una vez rodeada la Ermita, la comitiva pasó por la Plaza de Belén dirección a la calle Del Pilar, donde muchos vecinos esperaban en sus puertas a la imagen del Señor, transitando posteriormente por la Plaza de la Constitución o de la Cruz, para enfilar al camino que llevaría al Cementerio por calle Picasso. 






A las 17:30 h., hora prevista para el comienzo del Vía Crucis por las calles del Cementerio, la imagen ya se encontraba en el Camposanto, empezando así el rezo de las distintas Estaciones, siendo presidido por nuestro Vicario Parroquial, D. Fredy Arias, acompañado de distintos miembros del Consejo Parroquial. Por su parte, nuestro Cura Párroco, D. Manuel Ávalos, acompañó a la imagen durante el rezo del Vía Crucis tras las andas. 







Muchas fueron las personas que aguardaron la llegada de la imagen al Cementerio para participar en la celebración de este peculiar Vía Crucis. 

Recordemos que el tradicional Vía Crucis del Santísimo Cristo del Descendimiento tiene lugar la noche del Viernes de Dolores en el interior del templo parroquial, siendo depositado en su urna procesional al término del mismo. Por tanto, este Vía Crucis fue algo insólito, no sólo por el lugar donde se celebró, sino porque la imagen salió a las calles del pueblo a celebrarlo. 





No obstante, recordemos que en enero de 1996 con motivo de las Misiones Generales celebradas en nuestro pueblo como preparación espiritual de los pileños de cara a la Coronación Canónica de Madre de Dios de Belén, la imagen de Cristo Yacente presidió el centro misional de la Hermandad de la Soledad, por lo que la imagen fue trasladada desde la Parroquia hasta dicho centro con el rezo del Vía Crucis. 





De emotivo y recogido podemos considerar el Vía Crucis del Santísimo Cristo del Descendimiento por el Cementerio, acto que finalizó ante la Cruz de la Reconciliación, bajo un cielo que ya pintaba de violeta en la últimas horas de la tarde, mientras que el reloj marcaban las 18.30 h. 





Veinte minutos faltaban para las siete de la tarde cuando el cortejo dejaba el Cementerio Parroquial, camino nuevamente de la calle Picasso y Plaza de la Cruz para coger por Alfarería, Carmen Torres, Avenida de Andalucía y Pineda, rodeando la Plaza Mayor o de los Bancos para salir a la calle Amelia de Vilallonga hasta alcanzar la Iglesia Parroquial.







El recorrido de vuelta se hizo con un ritmo algo más apresurado que el de ida, puesto que la imagen debía de estar antes de las 19.30 h. hora estipulada para el comienzo de la celebración de la misa vespertina del domingo. La imagen hizo su entrada de cara al pueblo, siendo depositada a continuación en el presbiterio. Nuestro Cura Párroco dirigió unas palabras a los allí presentes finalizando el acto con la bendición.


Valga con estos dos reportajes, nuestro granito de arena a este emotivo acontecimiento, así como nuestra felicitación a la Hermandad de la Soledad y a sus hermanos.


Texto. Víctor M. Mudarra Fuentes. 
Fotografías. Juan Valladares, Fran Ruiz, 
Cementerio Parroquial y Antonio Ángel Vázquez. 

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