miércoles, 11 de noviembre de 2015

Reportaje. Madre de Dios de Belén durante los meses de octubre y noviembre.

No es habitual que, durante estas fechas, dediquemos un reportaje a la Santísima Virgen de Belén ya que la imagen no suele vestir de luto para el mes de los difuntos, por lo que suele permanecer hasta el mes de diciembre con el mismo atuendo con el que fue vestida para los cultos celebrados a principios de octubre en conmemoración del aniversario de su Coronación Canónica. .

Este año, durante los cultos mencionados pudimos contemplar a la Señora sedente en su trono de Reina en un altar efímero instalado ante su altar, por lo que la priostía decidió cambiar el atuendo de la imagen al ser colocada de nuevo en su camarín. Para ello, se ha optado en presentar a la Señora de una forma poco habitual, recuperando en su atuendo dos prendas que dejó de usar hace hace casi dos décadas. 

Entrando de lleno en la descripción del atavío de la Santísima Virgen de Belén, radiante como siempre gracias al trabajo realizado por Pedro Luis Bazán, hemos de reseñar  la recuperación de una preciosa saya estilo renacentista de raso en seda color salmón bordada en oro con una minuciosidad y exquisitez que posiblemente provenga de manos monjiles. Esta saya fue confeccionada por el taller de la Hermandad a finales de la década de los 80 principios de los 90 del pasado siglo, utilizándose para ello una antigua casulla en desuso de las llamadas de guitarra datada a principios del siglo XX y que, como manda la tradición, fue donada posiblemente por un cura hijo de la Villa a la Ermita aunque no se poseen datos sobre el donante. El manto que cubre a la imagen es de terciopelo azul liso y cubierto por una toca de sobremanto, posiblemente la más antigua de cuantas posee la Señora, fechada en el siglo XIX con bordados sobre tul y rematada en su parte trasera por flecos, estando a la espera de una necesaria restauración. 

Completa el conjunto una corona de metal plateado de 1905 y una ráfaga de puntas confeccionada a base de distintas piezas por un miembro de la Junta de Gobierno en la década de los 90 del pasado siglo gracias a la donación del pileño Remigio Herrera y que la imagen de la Virgen estrenó en 1997. Se trata de una ráfaga que hasta la fecha la Señora ha lucido en escasas ocasiones, siendo más conocida gracias a la cesión de la misma a otras Hermandades. Como remate de la ráfaga podemos contemplar a dos angelitos de orfebrería que coronan a la Virgen, pertenecientes a otra de las ráfagas de la Señora, concretamente a la también estrenada en 1997 de platos a semejanza de la original y personalísima ráfaga de platos dorada de 1700. De esta forma se pretende conservar la fisonomía propia de la imagen y que no posee ninguna otra. 

El cetro de metal plateado donado en 2009 y la media luna de plata a sus pies completan el atuendo de la Santísima Virgen que luce también diversas joyas de gran factura y valor. Por su parte, el Divino Infante luce corona de plata del XVIII y traje de tul con encajes, así como la bola sobre su mano izquierda. 

Esperamos disfruten de estas fotografías que nos muestran a una Patrona de Pilas radiante, aprovechando para felicitar a la priostía de esta Hermandad por la recuperación del importante ajuar de la Señora. 














Texto. Víctor M. Mudarra Fuentes.
Fotografías. Juan Valladares Bernal. 

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