viernes, 1 de mayo de 2015

Reportaje. ESPECIAL SEMANA SANTA 2015: Viernes Santo (II).

Continuamos con el segundo reportaje dedicado al Viernes Santo donde repasaremos lo que fue la procesión de la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, María Santísima en su Soledad, Dulce Nombre de Jesús y Beata Rafaela Ybarra por Pilas durante la noche del Viernes Santo: 

* La procesión *


A las nueve en punto de la noche, la personalísima Cruz de Guía de la Hermandad de la Soledad, escoltada por dos libreas, apareció bajo el dintel de la puerta de San Rafael de la Parroquia de Santa María la Mayor, sede canónica de esta corporación. Se iniciaba así la procesión de este señera Cofradía que, afortunadamente, no tuvo que temer al mal tiempo.


Acompañado de los sones de la marcha "El Cachorro" conocida también como "Saeta sevillana", obra del maestro Pedro Gámez Laserna, el paso del Santísimo Cristo del Descendimiento salió a las calles de Pilas cuando el reloj marcó las nueve y veinte minutos. En esos momentos, el cielo se vistió de noche para cobijar al cortejo fúnebre que llevó a Cristo muerto por las calles de Pilas. 

Tras la interpretación de la marcha por parte de la Sociedad Filarmónica de Jaén, los sones de la Capilla Musical acompañaron a la imagen de Cristo Yacente durante todo el recorrido, en un caminar siempre de frente y con el andar particular de este paso gracias a la labor de la cuadrilla de costaleros que cumplía veinte años.






Por desgracia, cada vez menos el público guarda el silencio respetuoso que siempre acompañó al discurrir de esta Hermandad, sobre todo en la parte del cortejo del Señor. Parece que se ha perdido parte de la esencia y el saber estar del que ya hicimos eco en nuestra crónica general de la Semana Santa.





La expectación era máxima entre el numeroso público que abarrotaba las inmediaciones de la Parroquia a la espera de la salida del paso de palio de la imagen de María Santísima en su Soledad, algo que ocurrió a las diez en punto de la noche. Tras la marcha real interpretada por la Sociedad Filarmónica de Jaén, que se estrenó tras el palio, se escucharon los sones de la marcha "Soledad, rosa de pasión" compuesta por José Vicente Micó Álvarez para esta dolorosa en 1993.




Tras las saetas interpretadas a la imagen, el paso de palio se alejó enfilando la carrera oficial de la Semana Santa de Pilas a los sones de la marcha "Angustia de Soledad" que dedicara en 2004 Francisco Antonio Rodríguez Márquez a la Santísima Virgen de la Soledad.




Afortunadamente, no hubo que lamentar ningún incidente durante el recorrido, únicamente señalar que el palio sufrió el desprendimiento del borlón que remata una de las caídas de la bambalina frontal, algo que viene a delatar  la necesaria intervención que necesita este conjunto el cual, supone una de las señas de identidad de nuestra Semana Santa al tratarse de un palio único y con una gran personalidad.





Puede que la Semana Santa sea igual cada año a los ojos de muchos. Tal vez son personas que no la sienten, no la viven, no creen en ella. La Semana Santa engloba tantos sentimientos como personas son partícipes de la misma,  la viven, la contemplan, la sienten, la creen y le llegan al alma. En la Semana Santa se dan momentos, situaciones, circunstancias que la gran mayoría de las veces pasan desapercibidos al conocimiento de muchos. La situación de cada persona hace que cada Semana Santa sea única e irrepetible y eso no hay quien nos lo quite.








Uno de esos momentos emotivos, que no muchas personas pudieron conocer, lo protagonizó la imagen de la Virgen de la Soledad la noche del Viernes Santo. Al llegar al domicilio de la familia Hernández Anguas en la calle Del Pilar, su paso de palio giró para ponerse frente al mismo. Como si de un milagro se tratase, lleno de fuerzas, con gran entereza y rodeado de los suyos, el que fuera Hermano Mayor de esta Cofradía durante el periodo comprendido entre 2003 y 2009, fiel servidor de Nuestra Señora durante tantos años ocupando distintos cargos en la Junta de Gobierno, D. Manuel Hernández, hizo alarde de su gran fe por la Santísima Virgen y sustentando la vara de Hermano Mayor que le fue cedida a pesar de su delicado estado de salud, presenció el paso de la Cofradía por su casa, como así lo quiso, como así lo pidió estando en el hospital y como así se lo concedió el Señor.





Debe de ser muy duro ser consciente de estar viviendo la última Semana Santa, el último Viernes Santo, pero que grandeza y que orgullo debió suponer para Manuel el haber podido decir que la Virgen de la Soledad y su hijo del Descendimiento vinieron a verlo. ¿A caso no es un milagro para un cristiano cofrade? Estos sentimientos sólo los comprendemos quienes sentimos cerca en nuestra vida a Jesús y a su Madre; así lo sintió Manuel y tantos otros hermanos de la Soledad que ya nos fueron dejando, caso como los de Fernando Macías y José Notario, que trabajaron por esta coporación en vida y que nos dejaron meses atrás. Con lazos negros en señal de luto, la Hermandad quiso manifestar la ausencia y el recuerdo de estas personas en ambos pasos.





























Transcurrió el cortejo por la Plaza de Belén, por la trasera de la Ermita, la cuál y como novedad este año, permaneció abierta . En su interior, se pudieron contemplar al Cristo de la Vera Cruz y a la Santísima Virgen de Belén aún en su paso de palio de Jueves Santo con su candelería encendida. La nueva Junta de Gobierno de la Hermandad decidió entronizar a la Virgen en el palio de Carreritas durante el Sábado Santo de manera que el numeroso público de fuera que visita Pilas durante el Viernes Santo pudiera contemplar también a las imágenes de esta Cofradía.





Otra lectura que nos aventuramos a dar sobre este hecho es la "invitación indirecta" que hacen los oficiales de la Hermandad de Belén a los de la Soledad para que la Cofradía de Santa María la Mayor transcurra por delante de la puerta principal de la Ermita y no por la trasera como hasta ahora. Anteriormente, este templo permanecía cerrado al no estar presente nuestra Patrona debido al desmontaje del paso de Jueves Santo y el montaje del de Carreritas. Recordemos también que durante los años 2011 al 2013, la Cofradía de la Soledad aprobó el pasar por delante de la Ermita, algo que no se llegó a efectuar debido a la lluvia, retornando a su recorrido tradicional el pasado año.


Sea como fuere, sería una estampa inédita y supondría otro de los momentos más emotivos de nuestra Semana Santa al ver transitar a los titulares de la Cofradía de la Soledad por delante de las puertas de la Ermita con la Virgen de Belén bajo palio con su candelería encendida, ¿se imaginan? ¿tal vez el año que viene? El tiempo nos dirá.

Mucho público contempló el discurrir de la Hermandad por la Plaza de Belén y la parada de respeto que los pasos hacen ante las puertas de la sacristía de la Ermita donde, una representación de la Hermandad de nuestra Patrona, recibió con varas y estandarte al Cristo del Descendimiento y a María Santísima en su Soledad. La Virgen llegó a los sones de "Valle de Sevilla" y "Margot", dos de las marchas que compusieron el exquisito repertorio musical que acompañó al paso de palio, mucho más acorde al estilo de la Cofradía, aunque como bien sabemos, la grandeza de la Soledad hace que se permita el lujo de pasear por Pilas también a los sones de marchas más populosas, sobre todo en el trayecto que va desde la "calle Sevilla" y finaliza en la Parroquia. Cristo ya ha entrado y el pueblo se adelanta a imponer el ambiente festivo que supone la Resurrección según Pilas, aliviando con el andar de su genial cuadrilla y el acompañamiento de muchísimos devotos alrededor del paso, las penas de la guapa Soledad. Eso sí, hay marchas clásicas que también son populosas y que sin duda, serían más aceptables para ser interpretadas durante el mencionado trayecto.

Ya que hablamos de cuadrilla y hablamos de sobriedad, el paso de palio se levantó tras los sones de los tres golpes de martillo y no tras las voces de los capataces, dato que nos piden tengamos en cuenta.

A las dos en punto de la madrugada, tal cual la Cofradía lo tenía fijado en el horario oficial facilitado el  mismo Viernes Santo, la Cruz de Guía llegó a la Parroquia de Santa María la Mayor tras haber encabezado un cortejo que vio aumentada levemente su participación, materializada en las 384 papeletas de sitio. Veinte minutos más tarde, el impresionante paso del Cristo del Descendimiento, por fin luciendo en todo su esplendor, hizo su entrada en la Parroquia, siempre de frente, sin hacerlo de cara al pueblo como suele ser lo habitual y sin ningún tipo de florituras.

Por cierto, ante el paso se volvieron a situar los tres nazarenos portando atributos de la pasión, algo que vimos en el cortejo por vez primera el año pasado y que sin duda, llena de simbolismo el transcurrir de la procesión por las calles de Pilas.












Tras la entrada del Señor, la Cofradía alargó sus minutos en la calle para disfrutar de los últimos momentos de la imagen de la Virgen de la Soledad por su pueblo. Los sones de "Mi Amargura", "Encarnación Coronada" y "Virgen de la Palma" fueron los últimos que acompañaron al palio desde el porche hasta ponerse de cara al numeroso público que, a pesar de las altas horas de la madrugada, presenció la entrada de esta Cofradía. Buena impresión la que nos causó la Filarmónica de Jaén en comparación a la banda del pasado año, que no terminó de convencer.



Con cinco minutos de retraso, cuando pasaban cinco minutos de las tres de la madrugada, el paso de palio de la María Santísima en su Soledad entraba en el templo mayor de Pilas a los sones de la marcha real. Se ponía así el punto y final a un espléndido Viernes Santo con el que Pilas decía adiós a los días luctuosos. 









Texto. Víctor M. Mudarra Fuentes.
Fotografías. Javier García, Antonio Delgado, Francisco Bejarano y Eustaquio Cruz.

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