miércoles, 22 de marzo de 2017

Reportaje. El Santísimo Cristo del Descendimiento y María Santísima en su Soledad durante el Septenario Doloroso.

Durante los días comprendidos entre el 12 y 19 de marzo tuvo lugar la celebración del Solemne Septenario Doloroso en honor de las imágenes del Santísimo Cristo del Descendimiento y de María Santísima en su Soledad. 

Como es tradicional, los titulares de la Hermandad de la Soledad presidieron el altar efímero instalado ante el altar mayor de la Parroquia de Santa María la Mayor que quedó oculto tras el gran cortinaje de terciopelo azul que sirvió de fondo al aparato artístico del Septenario. 

La imagen de la Santísima Virgen de la Soledad aparecía al pie de la Cruz del Cristo del Descendimiento, ambos iluminados por un gran número de candeleros dispuestos a ambos lados. En esta ocasión no se utilizaron candelabros para la iluminación ni tampoco los tradicionales hachones que iluminan al Señor durante el año en su altar.

El relicario de la Beata Rafaela Ybarra, cotitular también de esta Cofradía, aparecía este año dispuesta ante un dosel confeccionado a base de encajes, terciopelo y algunos apliques de madera dorada del paso de Cristo. Todo ello vino a dignificar de alguna manera la presencia de la reliquia en el altar. 

La imagen del Señor, que lucía corona de espinas y potencias de oro labradas por el orfebre Gustavo Larios en 2013, fue escoltada por dos jarras exornadas por variedad de flores con tonalidades moradas. 

Por su parte, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad lució un conjunto de manto y saya en terciopelo azul con bordados en oro realizados en la Escuela Taller del Bordado de Pilas en la pasada década, siendo rematados por José Antonio Grande de León. Llevaba antigua toca de sobremanto de tul con bordados en oro y la corona de salida de plata de ley chapada en oro realizada en 2005 por el taller de orfebrería Emilio Méndez en Pilas. 

El rostro de la Virgen fue enmarcado por un tocado confeccionado gracias a la mantilla que luce cada Viernes Santo en su salida procesional y que era completado por el puñal de orfebrería realizado por Jesús Domínguez, una cruz pectoral de pedrería, un broche que reproduce su nombre y otro reproduciendo una rama de olivo en cristal de talco. Portó en sus manos un pañuelo de encaje de Bruselas y dos rosarios en oro. 

La imagen fue ataviada nuevamente por Diego Campos, actual prioste de la Hermandad. 

El conjunto de altar fue completado por diversas jarras y centros exornados principalmente por claveles blancos y flor de cera.  





















 

 























 




Texto y Fotografía. Víctor M. Mudarra Fuentes.

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